ENCUENTRO POR FACEBOOK


Aquel día cuando desperté mire a mi alrededor un poco confundido, no sabía dónde me encontraba y claro, mucho menos como había llegado a este punto después de haber llegado a aquel bar y con mi único recuerdo en la mente empecé a buscar una respuesta. Recordaba como por medio del tan mencionado facebook había empezado todo al aceptar una invitación de alguien desconocido para mí.

Aunque jamás le había tenido demasiada confianza a estas comunidades virtuales, después de mucho tiempo y por la insistencia de mis amigos con los que lentamente nos habíamos ido distanciando al salir del colegio por fin accedí a crear uno, aunque en el solo estuvieran ellos seguía con esa sensación que da cuando algo no te agrada. Entraba bastante poco y participaba lo mas mínimo que me fuera posible y con la simple intención en mi mente de enterarme un poco de la vida de mis amigos, mientras miraba como salían las noticias de muertes, rapto de personas y otras cosas que se realizaban mediante este espacio virtual y por precaución tome la idea de poner datos falsos en mi perfil y ninguna foto con la que se me reconociera, sin embargo como era de esperarse esto no les hizo mucha gracia a mis amigos que me reclamaron, después de todo yo siempre había sido el más perdido de todos y por el que más se preocupan.

No sé si fue por el cambio de mis datos o una simple coincidencia, pero un día recibí una solicitud de amistad lo cual me sorprendió bastante, era poco usual que las recibiera y la acepte sin pensar, era una colegiala de último grado del colegio en que me había graduado y al instante sentí una conexión entre los dos a pesar de que ambos estuviéramos en una relación. Paso algún tiempo en el que nos empezamos a conocer y quedamos en encontrarnos en un bar que ambos conocíamos obviamente escondidas de nuestras parejas, y esta situación me trae a mi actual estado.

Al llegar aquella noche la encontré ya esperándome y dos tragos sobre la mesa, los favoritos de cada uno y sin reparo alguno me lo tome, desde ese instante hasta que me desperté no recordé nada mas, que desperté solo en la habitación de un motel barato en el centro de la ciudad, con una mordida en mi hombro que aun me dolía y un letrero que abarcaba todo el espejo frente a mí, escrito de prisa y con lápiz labial rojo carmesí, que decía “BIENVENIDO AL MUNDO DEL SIDA”.

Comentarios